¿Cómo ven del “otro lado” la movida para este inicio de temporada en Punta?

Compartimos un Informe de los colegas de La Nación – en Argentina.

Aunque algunos lugares no abrirán más sus puertas, otros se reinventaron o mudaron su ubicación original. Además, hubo distintas inauguraciones.

Uno de los cierres que dejó a los habitués de Punta del Este en shock fue el del emblemático bar Il Greco, de la península. Se ubicaba en una esquina fundamental para los visitantes de la ciudad, Gorlero y 30, paso obligado para cualquiera que quisiera pasear por la Punta pero también para pasar de La Mansa a La Brava. El café era la sede, el punto de encuentro, el infaltable cada verano y uno de los restaurantes que se mantenían abiertos todo el año. Cerró en abril de este año, cuando el resabio de la temporada que llega a estas costas hasta Semana Santa dio por terminado el verano. Los esteños no lo podían creer. Il Greco no estaba más.

El 24 de diciembre abrió en su lugar Blas, un restaurante de conocida trayectoria en Montevideo, que llegó para llenar el enorme vacío que quedó en esa esquina, nacida para albergar una cafetería. Y aunque Blas ofrece un abanico de platos de todo tipo, sus dueños entendieron la relevancia del lugar que estaban ocupando. “Creímos que teníamos que mantener algunas cosas de Il Greco porque los clientes vienen en busca de eso. Compramos el mismo café, mantuvimos las máquinas que ellos usaban, la misma persona que prepara las medialunas e incluso nos contactamos con algunos mozos para que se quedaran, aunque finalmente no acordamos”, explica Santiago Correa, encargado del bar, en diálogo con LA NACION. “La gente pregunta por los mozos, pero ellos siguieron con su vida”, agrega.

Sobre La Mansa, una inauguración que hacía falta: un bar-boliche en el Conrad, bautizado Ovo Nightclub. Sumándose a la tendencia de los bares asociados a un hotel de renombre que en Buenos Aires tiene su mejor exponente en Pony Line, el exclusivo bar del Four Seasons, el Conrad se lanza con esta propuesta que ya tiene una programación envidiable para todo el verano, y contará cada fin de semana con la visita de un DJ internacional de lujo para musicalizar la noche.

En La Barra, el paisaje de bares y restaurantes todos los años tiene notorios cambios. Cruzando el puente ondulado que delimita el acceso a la zona donde se juntan todos los adolescentes del Este y alrededores por excelencia, Pizza Bruja hace rato que se despidió y hasta El Pulpito Alemán desapareció. Mientras algunos clásicos persisten, como Arreche y La Federica, otros cambian de nombre – Unico ahora es Bali, volvió a abrir Keeper y la esquina que todos los años modifica sus carteles, justo enfrente de Medialunas calentitas, hoy es Crazy Nights -. Siguiendo por la ruta hay varias aperturas y un par de mudanzas de las que vale la pena tomar nota. Abrió Altagracia Bar en el lugar que el año pasado reunía a toda la movida nocturna como un verdadero mojón para los jóvenes: el bar boutique Hay Agite!, un coqueto restó playero, con deco shabby chic que además se caracterizaba por vender ropa de diseño y objetos trendy, y a la noche por generar las mejores fiestas improvisadas de La Barra. Hoy, Hay Agite! cambió de locación: está al lado de Lupe, la versión uruguaya del restó palermitano Lupita, y mantiene la misma -sino más- afluencia de chicos que el año pasado.

Una perlita en La Barra es la apertura de un local de conos de papas fritas. Sí, es una novedad porque el concepto cono de papas en Punta del Este, se sabe, no parece tener mucho quórum. Pero hubo quienes vieron una oportunidad en esa ausencia e instalaron Fish and Chips, un kiosco de conos que además ofrece rabas y miniaturas de pescado para llevar servidos en lindos cartones de colores.

Otra mudanza exitosa fue la de Alebrijes, un restaurante de comida mexicana que había abierto sus puertas en La Barra y que este año se unió a Splendido en Manantiales. Gran idea. Splendido es una marca registrada que siempre cosechó una buena convocatoria en el Este, y Alebrijes había desembarcado en La Barra con poca repercusión. El bar que se armó en la esquina de la ruta 10 y Sarandí, con la firma de Splendido y la cocina de Alebrijes que se ofrece en el deck al aire libre, desde una “palapa” – o casilla con techo de paja bien playera, al estilo mexicano- resultó una original propuesta en una zona en que los restaurantes luchan cuerpo a cuerpo para sacar una tajada del fenómeno que genera Manantiales: la movida está ahí, tarde y noche sin excepción.

Otro restaurante que se fue es Pez Negro, que el verano pasado ofrecía una surtida carta de comida fusión en el parador del Mantra, este año brilla por su ausencia. En su lugar, abrió Páru, con una carta que además de sushi invita con carnes y otras delicias cocinadas a la parrilla.

Llegando a José Ignacio, las novedades que más ruido hicieron fueron la apertura de Mostrador Santa Teresita, con cocina de Fernando Trocca. Además, la inauguración de La Susana, ubicado justo antes de la península más buscada por las celebrities, en la zona de playas conocida como La Juanita, y en los terrenos de Alexander Vik, un empresario noruego que conoció Punta del Este y no pudo evitar adquirir tierras – ya tiene un paraíso en medio del campo, Estancia Vik y otro en Laguna Garzón, Playa Vik-. Mientras se levanta su proyecto hotelero Bahía Vik en la misma arena donde se había planeado The Setai, otro ambicioso hotel que atrajo la atención de los habitués esteños durante mucho tiempo, desde el 23 de diciembre ya está en funcionamiento La Susana -por la madre de Vik, no por la diva- un verdadero hallazgo que mezcla la buena onda de un bar playero con una carta sofisticada y cool ideada por el chef Marcelo Betancourt: “Es un menú bastante sencillo, como el lugar, que busca estar en sintonía con el ambiente de playa y rélax. Pesca fresca, pejerreyes, salmones, camarones, pero también carnes, cordero.”, cuenta en diálogo con LA NACION. Una puesta del sol increíble, el ambiente que invita al chill out y una barra de tragos bien surtida – recomiendan probar una creación de la casa, la Red Hot Caipi, con pimienta y frutos rojos-, hacen de este lugar uno de los más comentados del verano.


Redacción: Ro Freda para Solnoticias.com
Fuente y Fotos: La Nación

Compartimos un Informe de los colegas de La Nación - en Argentina. Aunque algunos lugares no abrirán más sus puertas, otros se reinventaron o mudaron su ubicación original. Además, hubo distintas inauguraciones. Uno de los cierres que dejó a los habitués de Punta del Este en shock fue el del emblemático bar Il Greco, de la península. Se ubicaba en una esquina fundamental para los visitantes de la ciudad, Gorlero y 30, paso obligado para cualquiera que quisiera pasear por la Punta pero también para pasar de La Mansa a La Brava. El café era la sede, el punto de encuentro, el infaltable cada verano y uno de los restaurantes que se mantenían abiertos todo el año. Cerró en abril de este año, cuando el resabio de la temporada que llega a estas costas hasta Semana Santa dio por terminado el verano. Los esteños no lo podían creer. Il Greco no estaba más. El 24 de diciembre abrió en su lugar Blas, un restaurante de conocida trayectoria en Montevideo, que llegó para llenar el enorme vacío que quedó en esa esquina, nacida para albergar una cafetería. Y aunque Blas ofrece un abanico de platos de todo tipo, sus dueños entendieron la relevancia del lugar que estaban ocupando. “Creímos que teníamos que mantener algunas cosas de Il Greco porque los clientes vienen en busca de eso. Compramos el mismo café, mantuvimos las máquinas que ellos usaban, la misma persona que prepara las medialunas e incluso nos contactamos con algunos mozos para que se quedaran, aunque finalmente no acordamos”, explica Santiago Correa, encargado del bar, en diálogo con LA NACION. “La gente pregunta por los mozos, pero ellos siguieron con su vida”, agrega. Sobre La Mansa, una inauguración que hacía falta: un bar-boliche en el Conrad, bautizado Ovo Nightclub. Sumándose a la tendencia de los bares asociados a un hotel de renombre que en Buenos Aires tiene su mejor exponente en Pony Line, el exclusivo bar del Four Seasons, el Conrad se lanza con esta propuesta que ya tiene una programación envidiable para todo el verano, y contará cada fin de semana con la visita de un DJ internacional de lujo para musicalizar la noche. En La Barra, el paisaje de bares y restaurantes todos los años tiene notorios cambios. Cruzando el puente ondulado que delimita el acceso a la zona donde se juntan todos los adolescentes del Este y alrededores por excelencia, Pizza Bruja hace rato que se despidió y hasta El Pulpito Alemán desapareció. Mientras algunos clásicos persisten, como Arreche y La Federica, otros cambian de nombre – Unico ahora es Bali, volvió a abrir Keeper y la esquina que todos los años modifica sus carteles, justo enfrente de Medialunas calentitas, hoy es Crazy Nights -. Siguiendo por la ruta hay varias aperturas y un par de mudanzas de las que vale la pena tomar nota. Abrió Altagracia Bar en el lugar que el año pasado reunía a toda la movida nocturna como un verdadero mojón para…

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diciembre 31, 2013

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