Posted On 21/01/2014 By In Sociedad, Turismo, URUGUAY With 4592 Views

Guardavidas, protagonistas del verano

Qué es lo que muchos ven cuando miran hacia la torre de los guardavidas? Para muchas, chicos lindos, para otros, el sueño de querer ser. Algunos dicen “eso si que es un lindo trabajito, el dia en la playa”… pero en realidad que hay atrás de cada hombre o mujer de uniforme rojo?

Estos dias que van de verano hemos tenido la oportunidad de conversar y ver en acción a varios de los equipos en la costa de Canelones, Maldonado y Rocha.

Informados, comprometidos y arriesgados. Valientes también y pacientes la mayoría de las veces.

Dejemos los rescates para el final. Veamos un dia comun en la jornada del guardavida. Llegar a la torre, examinar la playa ( la mayoria de las veces nadarla para verificar las corrientes), hablar con la gente en la costa. La ardua tarea de informar para prevenir. Marcarla (banderas en torre y linea de costa). Eso es lo común, lo simple.

Ahora, compartamos lo que vemos extra a su tarea cotidiana:

Llegar y hacerle entender a los usuarios de la playa que la torre es su lugar de vigilancia, no una sombrilla comunitaria. También evitar los enojos ante un “no podemos” de aquellos que pretenden irse a dar un chapuzón dejando sus pertenencias a los pies de la casilla para que los guardavidas las miren mientras tanto… Ser guías turísticos. “Nos preguntan desde donde ir a comer hasta si sabemos si un baile esta permitido para menores. Nombres de dentistas, cualquier cosa”. Buscar niños perdidos y consolar a los padres mientras los encuentran.

En la parada 6 de la brava por ejemplo, tuvieron que llegar a la medida extrema de colocar cintas con cartel de PARE en torno a la torre ya que debajo se utilizaba no solo como sombrilla sino también como garage de bicicletas, impidiendo subir y bajar a la misma con la rapidez que es a veces necesaria.

También hacen de enfermeros cuando más de uno tiene algun tipo de encuentro no beneficioso con algun “agua viva” por ejemplo o los bajones de presión por las altas temperaturas.

Y ahora vamos a lo más importante.

El guardavidas cumple el mismo rol que el medico de una sala de emergencia en lo más vertiginoso de su labor: El rescate.

Cuando un guardavidas entra en una emergencia en el agua las posibilidades son dos, logra su objetivo y la persona se salva o no.

En ese momento, el guardavidas, a diferencia del médico, esta arriesgando también su vida.

En estos dias ha habido récord de rescates. Las condiciones del clima y del agua en las playas han dado más de un susto. Corrientes cruzadas, olas de calor extremo.

Hoy y solo a modo de ejemplo, pudimos ver en la playa La Calavera en Cabo Polonio el trabajo de los guardavidas a cargo de la torre, Gianni y Saul. Esta playa tiene la particularidad de tener dos carteles bien visibles de donde y hasta donde es la zona apta para baño, con vigilancia. Es una playa donde el turista suele hacer largas caminatas por lo que se aconseja una zona de baño próxima a la torre.

300 metros pasado el cartel que indicaba que culminaba la zona permitida, 7 turistas decidieron entrar a jugar en las olas. Los guardavidas, a una distancia de 600 metros observaron la situación que no demoro más de 10 minutos en volverse de riesgo generando que el grupo no lograra salir de la corriente y que alguno de ellos intentara rescatar a otros convirtiendo aún en más riesgosa la situación. Gianni y Saúl ni lo dudaron, corrieron los 600 metros que los separaban del lugar, patas de rana y torpedo en mano y fueron rescatando de a uno, de a dos a cada uno de los irresponsables bañistas. La última en ser rescatada incluso, se abrazaba con fuerza del guardavidas perjudicando enormemente su trabajo. A salvo los 7 involucrados en la orilla, Gianni y Saul volvieron corriendo a su puesto de trabajo, sonriendo y saludándose con una enorme gratificación. “Tarea cumplida”.

Subimos a la torre a felicitarlos. Nos contaron del trabajo arduo de educación en la playa, de lo importante que es que la gente respete las señalizaciones, de los cuidados. Gianni hace 4 años que cuida la playa. Saul 2. Las corrientes están complicadas nos dicen. La gente piensa que entrar al agua es un juego. Hay que disfrutar del mar, del océano – dice Gianni – pero hay que entender que tiene su propia vida. El océano te mueve, te lleva a donde quiera. Hay que descubrirlo, no basta con la confianza que uno pueda sentir en el agua. El océano no es una piscina, la playa es otra historia “.

Hablan con nosotros y no dejan de mirar la costa. Gianni se baja de la torre con sus patas de rana y vuelve al agua, quiere comprobar el movimiento del mar, Saul se queda de pie en la torre con mas atención que antes.

Hay muchos relatos como este, hace unos dias fue en Cuchilla Alta donde se rescató a 3 chicos que se metieron a barrenar olas en una zona prohibida para baños, terminaron golpeandose contra las rocas y los guardavidas a cargo, también arriesgando su vida se tiraron a sacarlos y reanimarlos . Dias antes en La Posta con una corriente cruzada hizo que los guardavidas pasaran el dia entero sacando gente, hablamos con ellos al finalizar la jornada y realmente los vimos cansados. Seguramente hay varias historias más como estas en cada uno de los 600 kilometros de playa que tiene nuestro país.

Cada entrada al agua de los chicos es una apuesta a la vida, pero también un riesgo a la propia.

A veces no se puede, pero en la mayoría de las situaciones la prevención y el cuidado evita estos dobles riesgos.

Los ayudamos?

Ro Freda

Fotos : Gianni y Saul en la torre de Cabo Polonio
carteles en playa del polonio
Saul en la torre.
Torre de Cuchilla alta
Torre de la Posta del Cangrejo

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