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Brasil, sospechas de corrupción y malestar a 29 días del Mundial

brasilmundialLas sospechas abundan en Brasil, donde en una encuesta realizada el año pasado, tres de cada cuatro participantes dijo que en las obras del Mundial había corrupción. Al parecer, algunos datos están viendo la luz, y esto confirmaría las sospechas.

Llama la atención puntualmente el costo de construir el estadio de la Copa del Mundo en Brasilia, que se ha triplicado a casi y su construcción llega a los 900 millones de dólares.

El aumento según las auditorías se debe en gran medida, a facturación fraudulenta, afirman auditores del Gobierno. Ese aumento de costos lo convierte en el segundo estadio de fútbol más caro del mundo, a pesar de que la ciudad no tiene siquiera un equipo profesional importante.

Según un informe publicado por The Associated Press hay números y cifras sumamente sospechosas, y de la información en poder del principal tribunal electoral de Brasil muestra un aumento estratosférico de las contribuciones de campaña por parte de compañías que han ganado la mayoría de los contratos de proyectos para la Copa del Mundo. El principal constructor del nuevo estadio de Brasilia multiplicó por 500 sus donaciones en las elecciones más recientes.

Estos vínculos entre las firmas de la industria de la construcción y los políticos logran empañar y continúa elevando las sospechas y el malestar del pueblo brasileño, que sostiene que la gran fiesta del fútbol está manchada por la corrupción.

En un informe de 140 páginas sobre el estadio de Brasilia, los auditores hallaron unos 275 millones de dólares en presuntos excesos de facturación. Y sólo han examinado tres cuartas partes del proyecto.

Se están desarrollando por lo menos tres docenas de investigaciones federales sobre los gastos del Mundial, aunque hasta el momento, según afirman los fiscales federales, ninguna compañía o individuo ha sido acusado de corrupción sobre obras de la Copa del Mundo.

La financiación del estadio de Brasilia sale exclusivamente de las arcas del distrito federal, lo que significa que cada centavo es de los contribuyentes. Y costará ahora unos 900 millones de dólares.

En el informe de los auditores se encontraron casos de sobrefacturación enormes, por ejemplo, indica que el transporte de las gradas prefabricadas debía costar sólo 4.700 dólares, pero el consorcio constructor facturó al gobierno 1,5 millones de dólares; o el acero para construir el estadio, que representa una quinta parte del costo total, pero según la auditoría la mala planificación, y los desperdicios de cortes agregaron 28 millones de dólares al costo, el mayor exceso sobre lo presupuestado.

Claudio Monteiro, jefe del Comité de la Copa del Mundo en Brasilia, responsable por la supervisión de los proyectos, dijo que las acusaciones de los auditores son sencillamente erróneas y que todos los gastos se justificarían.

El funcionario cuestionó que el informe se divulgue tan cerca de la fecha del partido inaugural. “Por eso digo que están tratando de echarlo todo a perder”, dijo Monteiro desde su oficina afuera del estadio. “Vamos a mostrar que este reporte no tiene base”.

Eso alimentó las masivas y con frecuencia violentas protestas contra el Gobierno en junio pasado, en las que más de un millón de brasileños se echaron a las calles. Muchos de los manifestantes criticaron la corrupción y los miles de millones gastados en el Mundial.

El costo general de los 12 estadios, se ha disparado a 4.200 millones de dólares en términos nominales, casi cuatro veces el estimado en un documento de la FIFA de 2007 publicado pocos días antes que Brasil fuera elegida sede del Mundial. En su momento, los líderes también prometieron que los estadios se financiarían con dinero privado.

En la mira está Andrade Gutiérrez, involucrado en varias de las obras de los estadios, incluido el de Brasilia, que tuvo una participación en contratos por casi una cuarta parte del costo total de la Copa del Mundo, y contribuyó con 73.180 dólares a candidatos en las elecciones municipales de 2008. Cuatro años después, tras conocerse en qué ciudades se celebrarían partidos del torneo y, por lo tanto, los partidos políticos que controlaban los gobiernos locales que entregarían y supervisarían los contratos, las contribuciones políticas de la empresa sumaron 37,1 millones de dólares.

Pero aunque esas contribuciones de campaña fueron legales, probablemente pronto sean prohibidas por la Corte Suprema de Brasil. La mayoría de los magistrados votó, el mes pasado, por eliminar las donaciones empresariales, citando preocupaciones de corrupción, aunque la reforma no entrará en vigor durante meses, se votará después que termine la Copa del Mundo.

Muchos piensan que el aumento en los gastos en los estadios y la reducción en la inversión en proyectos públicos de gran necesidad, como de transporte, significa que el país desaprovechó la oportunidad de usar el Mundial para avanzar en su desarrollo.

 

Lala Sanguinetti

Fuente 1  /  Fuente 2

mayo 14, 2014

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