Posted On 25/06/2014 By In Deportes With 855 Views

Así nos ven

Italy v Uruguay: Group D - 2014 FIFA World Cup Brazil“Uruguay lo hizo de nuevo: Resulta difícil de explicar. Es un país pequeño de apenas 180.000 kilómetros cuadrados, tiene sólo 3,3 millones de habitantes y vive fundamentalmente del turismo y la exportación de carne vacuna, pero cuando se trata de fútbol quienes se ponen la camiseta celeste se agigantan y la palabra “imposible” desaparece.

El sacrificio y pundonor es marca en el orillo y van casi de la mano con el bajo perfil.”

Ese fue el resumen del portal internacional EFE, cuando con un gol de Godín la selección Uruguaya se aseguró el segundo boleto del Grupo D rumbo a los octavos de final del Mundial Brasil 2014.

Y mientras tanto, en otro rincón del mundo, alguien tituló:
“Los hinchas uruguayos son los más apasionados de la Copa del Mundo”.

Y continuó con un desopilante y gráfico relato de la inexplicable pasión de los fanáticos uruguayos:

“Los Uruguayos lloran. Lloran mucho. Lloraron con el himno. Lloraron cuando se dio el puntapié inicial. Lloraron en el entretiempo, y también lloraron cuando el árbitro le mostró la roja a Marchisio. Lloraron cuando Suárez mordió a Chiellini, y cuando Godín liquidó el partido en un córner. Lloraron con el pitido final, y seguían llorando mientras salían del estadio… ¿Cómo les quedan lágrimas? Es algo que me supera ampliamente”.

“… Mientras que los norteamericanos se van de fiesta, los australianos beben, los japoneses sonríen y los de Ghana bailan, a los hinchas uruguayos solamente les importa una cosa: el partido”.

“El Arena das Dunas estaba bañado de Celeste, con cánticos que hacían saltar a cada uno de ellos, revoleando camisetas y banderas. La escena era tan surreal, que los propios brasileños tomaban sus cámaras para retratar el momento… y en medio de uno de los partidos más tensos, con alguno de los mejores jugadores del mundo en la cancha, sin dudas, el espectáculo estaba en las tribunas”.

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Una genialidad, escrita por el norteamericano Ryan Rosenblatt, desde el asombro y el humor, pero con ese dejo de admiración que una hinchada celeste, cuando quiere, deja en la retina y en el alma de quien lo vive.

Ojalá esta fiesta se repitiera cada fin de semana, en cada cancha del país.

 

Lala Sanguinetti

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