Posted On 25/06/2014 By In Deportes With 684 Views

“No hay mordisco, son cicatrices viejas”

uno“Las imágenes no muestran nada, fue un forcejeo. Vimos la foto de Chiellini, y son cicatrices viejas, se da cuenta cualquier estúpido. Hay que ser muy estúpido para no darse cuenta de que esas cicatrices son viejas”.

El capitán de la selección uruguaya salió a defender a su equipo como siempre, y tras una intensa victoria, donde los italianos fueron enviados a casa con el orgullo herido, el logro celeste intentó ser opacado por Giorgio Chiellini, quien acusó a Luis Suárez de haberlo mordido, lo llamó “baboso” y aseguró que el árbitro debería haberlo expulsado.

Lugano no se aguantó, y en la zona mixta, molesto, contestó a la prensa sobre la acusación de Chiellini de haber sido mordido por Suárez en el partido.

“Italia, fiel a su historia, estuvo todo el tiempo pegando, haciendo tiempo, con la maña de siempre, lo hace parte del juego y lo respetamos. Pero si Chiellini salió del partido acusando a Suárez, no se lo vamos a respetar. Es una referencia, un jugador de esa jerarquía… Si salió llorando y alcahueteando así del campo de un compañero de trabajo, como hombre no alcanza los puntos que tiene como jugador. Si lo dijo, es tremendo alcahuete, mala gente y llorón”, disparó.

Pero Lugano tenía más para decir del tano: “Si Chiellini dijo eso después del partido, terminó con todos los códigos del vestuario, de futbolista. Nunca lo imaginé de un italiano. Sería más de hombre asimilar la derrota y asumir los errores propios. No hay mordisco, no hay cicatriz, es un forcejeo en el juego”.

Italia se fue del mundial. Sólo tenían que aguantar el empate para estar en octavos pero no pudieron, y esa es la gran herida que se llevan, esa es la cicatriz que tienen que sanar. Porque se cruzó con Uruguay, que está acostumbrado a que a veces las cosas cuestan un poquito más, a que cada día hay que dejar todo en la cancha, y si se tienen que ir, lo hacen con la cabeza en alto, orgullosos y con un gran aplauso.

¡Arrivederci Italia!

A llorar, al cuartito…

 

Lala Sanguinetti

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