Posted On 07/08/2014 By In Turismo With 909 Views

Descubriendo Pueblo Edén en su cumpleaños

El próximo domingo 11 de agosto, uno de los pueblos más tranquilos y pintorescos de Maldonado cumple 96 años. Los vecinos han organizado para ese día una serie de actividades que incluyen espectáculos artísticos y deportivos, exposiciones, música, desfiles y propuestas gastronómicas.
La plaza será el lugar de encuentro de la caballería gaucha próximo al mediodía.

Para quienes aún no han vivido la experiencia y compartido la paz del lugar, es una excelente excusa para recorrer los 40 kilómetros que lo separan de la capital departamental y disfrutar de un domingo distinto.

Se lo presentamos…

A 40 kilómetros al norte de Punta del Este está Pueblo Edén, un auténtico slow town donde se respira tranquilidad, y donde se puede comer en un restaurante tan original como exquisito, visitar un vivero y dormir en lugar único.

En Pueblo Edén viven unos 50 vecinos en forma permanente, llegando a 250 con la zona de influencia a 10 km a la redonda. Años atrás, con la llegada del peluquero argentino Roberto Giordano cambiaron algunas cosas, entre ellas, el valor de la tierra.
Definitivamente, las chacras con buenos accesos a la zona costera se convertían en una opción para pasar las vacaciones, y por suerte, la paz y tranquilidad de este pueblo se mantienen intactas.
Por las dudas, en un cartel ubicado en la entrada, se advierte que es un pueblo tranquilo donde la velocidad máxima es de 30 km por hora.

La Posta de Vaimaca es uno de los restaurantes más originales y curiosos que hay en Uruguay. Sus propietarios, María Inés y Hugo, cuentan que por allí pasan a diario canadienses, austríacos, alemanes, japoneses, polacos, rusos y, por supuesto, uruguayos que quieren disfrutar de la buena mesa en un entorno especial, y es más especial aún si el día lo permite y se puede comer afuera bajo la sombra de una parra. Eso sí, hay que ir sin apuros y dejarse llevar por la onda del lugar, que ya la anuncian en el cartel de entrada: “aquí nos tomamos la vida con mucha calma”.

La propuesta gastronómica recupera comidas y sabores, volviendo a las raíces, usando fogones y leña e incorporando recetas de gente del lugar. Los platos son frescos y con ese sabor agregado de lo casero hecho en el momento, ya que allí se cocina todos los días. Todos los ingredientes que utilizan son de la zona: desde el cordero, los patos y los pollos, hasta las verduras que son de su propia quinta, con lo que se garantiza que los vegetales son de estación (por ejemplo, en invierno no cocinan con tomate).

La gastronomía de La Posta se completa con una propuesta que forma parte de la filosofía de vida de sus propietarios: la reivindicación de los primeros habitantes de estas tierras, antes de la llegada de los europeos. De hecho, el nombre del lugar es un homenaje al cacique charrúa.

Hugo es un hombre habilidoso no sólo en la cocina, sino que es un experto artesano con la madera, tallando figuras (algunas de tamaño natural) que exhibe en su restaurante, además hace guitarras y hasta hizo una moto con motor y ruedas de auto, la cual es increíble y vale la pena verla.

Otro lugar imperdible para visitar en Pueblo Edén es el Vivero ‘La Quinta’ donde los colores, perfumes y sabores de las plantas aromáticas, culinarias y medicinales son absolutamente disfrutables.
La variedad de especies es enorme, desde las conocidas Marcela y Carqueja, hasta la palma de la India, cúrcuma, lemmon grass, fuego del infierno, cebollín japonés o echalote.

Recorrer el vivero de la mano de Mirta, su propietaria, es una experiencia de descubrimiento de todas estas plantas con sus correspondientes “utilidades”, ya sean gastronómicas, medicinales, decorativas, etc.
Mirta es una argentina apasionada por las plantas que se instaló en Pueblo Edén y que definitivamente disfruta de su vivero y de su pueblo.

La Holandesa es un lugar único por varios motivos. Tiene sólo una cabaña, es el único que hay en esa zona, y de una manera única lo atienden Fernando y Tea, un matrimonio uruguayo-holandés.

La propuesta es de bed & breakfast (cama y desayuno), pero hay mucho más como para pasar unos días en total tranquilidad, conectar con la fauna (más de 50 especies de aves, caballos, mulitas y hasta algún ñandú) y con la flora (hay ocho variedades de orquídeas y flores según la estación, coronillas, talas y sombra de toro). La cabaña es muy cálida y acogedora, a lo que se suma la hospitalidad con la que reciben sus dueños, compartiendo momentos y también alguna comida.

Pueblo Edén parece salido de un cuento. El paisaje invita a hacer un alto en el día, perder la mirada entre las sierras y sus campos, respirar, caminar y disfrutar de una amena charla con su gente.

 

Ro Freda

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