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El pistolero en casa

En el Complejo de la AUF el 9 recibió y charló tranquilamente con los periodistas uruguayos que esperaban. Fútbol, familia, miedos y anhelos fueron tema de conversación en un diálogo en el que Luis Suárez pareció querer mostrarse más auténtico que nunca.

Sin titubear, el Pistolero contestó de todo…

Su relación con la fama:

“No sé si lo conté en el libro (su autobiografía que ya se vende en Uruguay), pero te lo digo ahora: la vida del jugador de fútbol es muy complicada. Valoro mucho donde estoy ahora, pero también hay que entender que esto me prohíbe hacer muchas cosas. Me limita. No puedo ir a la plaza con mis hijos, no puedo ir al shopping a pasear con mi familia. Tengo que planificar a dónde puedo ir a almorzar o cenar… y no porque me moleste la gente, porque sinceramente no me molesta, pero me incomoda que estés comiendo y te pidan para sacarte una foto, te corten ese momento que es tuyo; y la familia tampoco pasa bien”,

“Hace dos o tres años me puse a llorar cuando venían amigos y familia contando que habían estado en la playa y me preguntaba: ‘¿Por qué yo no puedo ir a la playa como cualquiera?’ Porque querés ir a disfrutar, pero no podés estar tranquilo y te terminás enojando porque no lográs disfrutar. Por eso, a veces, me encantaría disfrutar de lo que tenía cuando era chico. Me encantaría volver a esa etapa de tranquilidad”. 

“Es el derecho de piso que tenemos que pagar. Soy muy consciente de eso, pero me gusta tener mi espacio, que me respeten, poder hacer las cosas como cualquier persona normal. Pero me tengo que acostumbrar a que es así. A veces, cuando vengo acá, me paso todo el día encerrado en casa porque para salir tengo que planificar cómo lo voy a hacer, y eso cansa”.

 “A mí me encanta ir al supermercado y ver qué quiero comer, qué quiero comprar. Me gusta elegir a mí, pero ahora no lo puedo hacer. Hace un tiempo acá en Montevideo fui a un supermercado y, cuando estaba haciendo las compras, les dije: ‘Yo no tengo problemas, me dejan comprar, y después firmo autógrafos y me saco fotos media hora, si quieren’. Sabés qué, no pude comprar, mi hija se puso a llorar y después de eso dije que no iba nunca más a un supermercado. Mirá que también entiendo el fanatismo que existe actualmente con la selección”. 

Su carácter:

“Mi forma de ser es esta; no sería lo que soy si no lo encaro de esa forma. Desde siempre. ¡No puedo perder eso de ir, pelear discutir! Pero hoy hay personas que me aconsejaron a que en lugar de ir a discutir y pelear todas, que me tome mi tiempo, respire, me calme. Estoy tratando de sobrellevarlo. Así que todos los partidos los voy a jugar igual, pero tengo que pensar y respirar un poco antes”. 

“Cada vez que ustedes me hacen una pregunta, tengo que pensar bien la respuesta”. Acerca de si es políticamente correcto en sus respuestas: “Me encantaría ser más natural, espontáneo, porque uno es un ser humano y me encantaría expresar lo que siento, pero por lo que genero como persona pública debo ser consciente que debo tener cuidado en lo que digo. Todos saben que tengo Twitter, Facebook e Instagram… pero hay una persona que lo maneja, porque donde yo lo tuviera en mi teléfono diría cualquier disparate. Y menos mal que no sé la contraseña, porque diría cualquier cosa”.

La sanción:

“La noticia me llegó después de un entrenamiento. Estábamos en la cancha, todos pendientes porque la noche anterior podía salir la sanción. Me podían decir tanta cantidad de partidos. Hasta al Maestro le dio una sensación como de: ‘Luis, es la peor noticia que le puedo dar a un jugador de fútbol y no me animo a decírtelo, pero te la tengo que decir’. Justo después del entrenamiento le sonó el teléfono con la noticia. No me puse a llorar porque estaba el Maestro adelante.” 

“Estuve fuerte. Pero los días siguientes me pasé llorando. Fue una sensación muy rara la de abandonar la concentración. Estaba en Natal. Llamé a mi mujer que estaba pronta para ir a Río de Janeiro y le dije que no se subieran al avión. Mi hija no lo podía creer. Me dan ganas de llorar cuando me acuerdo esos momentos. Cuando mi hija me preguntaba por qué no estaba jugando le mentía, le decía que era por la rodilla. Hasta que en un momento me dijeron que le dijera a la hija la verdad, para que no pensara que tenía un padre perfecto, para demostrarle que podía cometer errores. Tuve que ser fuerte y decírselo y tratar de enseñarle que de los errores se aprende.”

Su carrera:

“Ya sabía que iba a un club (Barcelona) donde las figuras son Leo (Lionel Messi), Ney (Neymar) o (Andrés) Iniesta. Sabía el rol que iba a cumplir y no tengo problema de cumplir esa función. Hay quienes dicen que Messi hace la jugada, yo me desmarco y no me la da. Pero yo mismo hablo con él o con Ney para decirles que les arrastro la marca y que lo aprovechen.”  

“…Después de haber cumplido todo por etapas, es difícil superar los logros a nivel de clubes, después de todo lo que pase; lo mismo con la selección. Si ahora miro de aquí a 10 años… y no quiero que me recuerden como el Luis Suárez polémico; me quedan 10 años todavía”. 

Además de la charla, después del último entrenamiento Luis dio una conferencia de prensa en el complejo celeste:

Lala Sanguinetti

Fuente

noviembre 13, 2014

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