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Wanderers cayó de Boca en el Centenario

En la noche del día de ayer, Boca Juniors le ganó 3 a 0 al Montevideo Wanderers, en un partido donde hubo un claro dominador de principio a fin, el conjunto Xeneize.

Cuando un equipo grande camina parejo, es muy difícil poder sobrepasarlo. Y Boca es un gigante, que aplasta todo lo que se le cruza en el camino con buenos argumentos, solidez y sin dejar nada librado al azar. Aun jugando con un equipo suplente, el conjunto de la vecina orilla ganó sin vueltas, preámbulos ni dudas, cuenta con puntaje perfecto luego de cinco victorias en sus cinco presentaciones en la Libertadores. Y es el mejor de los punteros de la Copa.

Wanderers, por otro lado, se vio muy diezmado. Intentando el buen juego que lo caracteriza y que lo llevó a donde hoy está, pero sin poder concretarlo. Los nervios e imprecisiones constantes le costaron caras. Boca lo intimidó casi sin tener que despeinarse. A los 8 minutos el Xeneize ya se ponía arriba 1 a 0, con una fórmula clara: abrir la cancha para finalizar la jugada por el centro del área=gol. Así fue, el Burrito buscó la cabeza de Calleri y éste cabeceo sin marcas; a la defensa de Wanderers le faltó aplaudir. Ya con el partido cuesta arriba, a Wanderers le fue imposible acomodarse, y a Boca todo lo contrario.

Llegó el segundo gol, apenas amanecía el segundo tiempo, 3 minutos se llevaban jugados y nuevamente Calleri, contraataque, derechazo y gol. El partido estaba liquidado.

Para completar, llegó el tercero… en el minuto 28 del complemento lo que faltaba: el gol de pelota quieta. Monzon fue el encargado de la pelota detenida y tras un potente zurdazo que se metió en el palo izquierdo del arquero Techera, se bajó el telón. Así anda Boca, tan parejo que indistinto de quien le pegue a la pelota; se va a terminar metiendo.

Al “bohemio”  le tocó bailar con la mas fea, un Estadio Centenario con alrededor de 30.000 personas (precioso para el espectáculo pero a lo que Wanderers no está acostumbrado), un Boca encendido que juega a dos frentes y le va como hace tiempo no le iba, y un partido con la presión de ganar para afirmarse en la posibilidad de pasar de fase. No era de sorprenderse, por muy bien que Wanderers juega al fútbol, esta vez se dio la lógica.

El equipo uruguayo ya no depende de sí mismo, debe ganar su próximo encuentro frente a Zamora de visitante, y esperar que Palestino pierda con Boca para asegurarse el pase en su grupo.

No está muerto quien pelea y Wanderers está herido, pero no muerto.

abril 10, 2015