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El que quiere celeste, que le cueste… Chile sacó a Uruguay de su Copa América

Ayer la selección celeste quedó afuera de la Copa América 2015, tras caer 1 a 0 con el anfitrión Chile. El partido tuvo de todo, pero Chile, si hablamos exclusivamente de lo fútbolístico, fue el justo vencedor.

Uruguay salió a jugar el partido los primeros minutos imponiéndose en campo rival, aprovechándose del nerviosismo que demostraba Chille con su imprecisión. Incluso los primeros 15 minutos ilusionaban al país con ver a un Uruguay proponiendo y adueñandose del balón. Hecho que no prosiguió durante el resto del partido.

Chile se empezó a acomodar, a sentirse en su casa si bien la gente estaba como ausente. Los chilenos desplegaron entonces el fútbol que mejor le sale, tocaban el balón, ensanchaban la cancha, y nosotros… la veíamos pasar por al lado. Muslera también, porque si bien fue Chile quién domino todo el partido, Muslera no se vio exigido en muchas oportunidades.

Así se fue el primer tiempo, igualados a cero con un partido en el que estaban claros los roles, Chile tenía el balón, nosotros nos limitábamos a defender y friccionar, cada vez mas cerca de nuestra área.

Y llegó la prórroga, Chile siguió con su ímpetu de querer ganarlo pero ya con el pie no tan apretado en el acelerador, el inconsciente ya nos susurraba la posibilidad de los penales.

A los 62´, Cavani vio la tarjeta roja. El salteño ya se había ganado una amarilla en el primer tiempo por increpar de manera innecesaria al línea. La segunda amarilla llegó luego de responder a un dedo de Jara que se introdujo en su ano como quién hace un tacto rectal.

Ya casi terminando el partido, minuto 80 para ser mas precisos, llegó lo que nosotros nunca esperamos y lo que los Chilenos ansiaban tanto. El tan preciado gol. Isla, que no estaba en los planes de nadie, tras un rechazo de Muslera con los puños y un pase de Matías Fernández, le dio un cachetazo a la historia y a mas de 3 millones de personas, que estábamos atados a las 15 Copa Américas en nuestro haber como sustento de un fútbol que está lejos de ser competente.

Un fútbol donde la idiosincrasia de este deporte tiende a desaparecer, donde nadie habla sin taparse la boca y las cámaras son las encargadas de formar opinión dejando en evidencia hasta el mínimo gesto, no tenemos autoridad moral para juzgar a nadie. Porque así como justificamos a Suárez en aquella mordida diciendo que es parte del folclore y catalogamos a Chiellini de alcahuete, anoche nos dieron nuestra propia medicina y la hipocresía de la mayoría quedó expuesta de forma incuestionable.

Si, es cierto, el arbitraje fue polémico, las tarjetas rojas mostradas tanto para Cavani, como para Fucile se pueden discutir.  El fútbol es eso. Blanco o negro según quien sea el vencedor. Los matices empiezan a aparecer cuando se carece de argumentos futbolísticos, los cuales Uruguay, aunque nos pese, no tuvo.