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Nole ganó Wimbledon y continúa superándose a sí mismo con números monstruosos

Después de superar con parciales de 7-6(1), 6-7(10), 6-4, 6-2 a Roger Federer, Novak Djokovic no solo ratificó su prolijo presente, sino que aseguró un constante futuro en el que se hablará demasiado de él.

El tercer título de Wimbledon, segundo consecutivo y una vez más ante Roger, se traduce también en que Djokovic se convierte en el séptimo tenista en llegar a 200 triunfos de Grand Slam, además es el octavo jugador en defender su corona en All England. Este último sirve como homenaje a su entrenador Boris Becker , quien fue campeón en 1985 y 1986.

Además, el serbio ganó su noveno título de un grande y se convirtió en el quinto jugador en la historia de la era abierta con más trofeos de este tipo de torneos, superó los ochos de Andre Agassi, Ivan Lendl y Jimmy Connors quedando solo por detrás de Bjorn Borg (11), Rafael Nadal (14), Pete Sampras (14) y Roger Federer (17).

Esos números los ha conseguido este domingo de una manera extraordinaria. A pesar de verse incómodo, resbalarse en la pista en tiros de contrapié, gritar contra el viento por las oportunidades desaprovechadas, Nole fue superior a Federer. Tal vez el suizo arriesgó más, llegó a 58 tiros ganadores, subió 58 veces a la red (ganó 42 puntos allí) y se apuntó 14 aces. En todo eso superó el número dos del mundo al uno.

Pero Djokovic fue más efectivo, ganó cuatro de diez oportunidades de quiebre y Federer solo una de siete. De hecho, el serbio pudo haber sido más contundente, de no haber sido por desaprovechar siete puntos para set en el segundo parcial (seis de ellos en el tie-break). El público enloqueció con la remontada de Federer y se ilusionó con que Federer se consagrara por octava vez en Wimbledon y por ocasión número 18 en Grand Slams.

Pero Nole regresó más concentrado que antes luego de un paso de algunos minutos en los vestidores a causa de la lluvia. Ganó el tercer parcial en 33 minutos y en el cuarto set demostró de lo que es capaz: quebró en el quinto juego y movió a Federer desde el fondo a placer. El suizo claudicaba con su inferioridad y los antecedentes no lo alentaban: el último en remontar un 1-2 en sets en la final de Wimbedon fue John McEnroe en 1982 ante Jimmy Connors.

El número uno del mundo no estaba ni cerca de dudar. La prueba es que en el último juego del partido, en el que sacó Federer, hizo tres tiros ganadores, en peloteos y en devoluciones. Y, finalmente, alzó los brazos para confirmarle al mundo quién manda en 2015, en el que lleva seis trofeos. En dos horas y 59 minutos consiguió dejarlo claro

julio 13, 2015