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Se fue el último representante de la gesta, pero el legado es inmortal

16 de Julio de 1950, once hombres saltan a la cancha y rompen todos los esquemas, lo previsto, lo pautado, lo que debía ser. Once hombres le demostraban al mundo lo que es el amor propio, la grandeza, la “garra” que luego nos definiría a lo largo de la historia. 16 de Julio de 2015, a exactamente 65 años de aquel día histórico, una vez más Ghiggia logra estremecer a este país, dejarnos mudos. 

No fue un día más en la historia aquel 16 de Julio, ni lo será este.

Ghiggia, el hombre que inmortalizó con su gol la mística “garra” uruguaya, la que despertó, o mejor dicho, la que forjaron, crearon y plasmaron aquellos once hombres en Maracaná, se fue físicamente ayer, un 16 de Julio.

Entender por qué aquel partido se convirtió en emblemático, hasta el punto de recibir el epíteto, Maracanazo, por el cual es conocido en el mundo entero, implica más que lo sucedido dentro del campo. Para los brasileños, lo que parecía estar ya conquistado no era sólo el título mundial, sino la autoestima del pueblo. Perder el choque decisivo fue como un golpe que hizo a toda la nación desengañarse de la idea de que Brasil era el país del futuro, y el fútbol su mayor expresión de talento y creatividad.

De ahí en más, nada fue igual. A Uruguay se lo empezó a mirar diferente. Nosotros mismos nos empezamos a autodefinir de manera diversa. Somos hijos, nietos y bisnietos de los que lograron aquella hazaña. Y Ghiggia, junto a los otros 10 fueron los responsables de esto. Forjaron la personalidad que luego iba adquirir nuestro fútbol. Orgullo. Aquel amor propio volcado en una sociedad, que hasta hoy tiene dejos de esa historia.

Se fue el que quedaba, y Uruguay lo siente. Ningún 16 de Julio será el mismo sin él. Porque Ghiggia era historia viva, una leyenda de esas que trascienden y trascenderán. Era tener entre nosotros un pedazo vivo de la página mas gloriosa de nuestro fútbol. Y ya no está. Pero su legado, el de él, el de los once que cambiaron la historia del fútbol uruguayo, es inmortal.

Alcides, murió como vivió. Respirando fútbol. Tenía 88 años e ingresó en la Médica Uruguaya producto de un ataque cardíaco mientras miraba la repetición de Inter-Tigres, partido que ganó el equipo de Diego Aguirre por 2-1 en la semifinal de la Copa Libertadores. Con todo lo que esto implica.

Y se fue un 16 de Julio, ¡justo un 16 de julio! Se fue para festejar con los otros 10.

El mundo lo recordará, pero nosotros… jamás lo olvidaremos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

julio 17, 2015