frutas y vegetales

La dieta también ayuda en la lucha contra el cambio climático

Ayer, 16 de octubre, se celebró el Día Mundial de la Alimentación bajo el lema “El clima está cambiando, la alimentación y la agricultura también”. Con este motivo, la ONU insta a los ciudadanos a cambiar sus hábitos cotidianos por otros que contribuyan a conservar los recursos naturales del planeta.

Cada persona es responsable de actos tan básicos como la dieta, que deja cada día su impacto en el medioambiente.

“El cambio climático es un fenómeno que como individuos nos parece demasiado grande y ajeno, pero cada uno puede contribuir a disminuir su impacto y a prevenir algunos de sus efectos a través de la dieta que elegimos consumir a diario“, afirmó la directora de Asociaciones de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Marcela Villarreal.

La diversificación de la dieta, según la ONU, es uno de los pequeños gestos que ayuda a luchar contra el calentamiento global.

¿Cómo realizarlas? Sustituyendo, por ejemplo, una comida compuesta por carne por otra vegetariana una vez a la semana, teniendo en cuenta que la ganadería emite dos tercios de los gases de efecto invernadero procedentes del sector primario.

También se recomienda consumir especies de pescado que sean abundantes y no sufran riesgo de sobrepesca, y comprar productos orgánicos o con certificación ecológica para asegurar que se han obtenido de forma sostenible y no contaminan los suelos.

Comprar solo lo necesario, elegir frutas y hortalizas en buen estado aunque no tengan una forma perfecta, adquirir productos mínimamente envasados, reutilizar la bolsa de la compra y reciclar forman parte del decálogo del “buen consumidor” que se promueve.

Otro consejo: no confundir la fecha de “consumo preferente” (a veces los alimentos siguen estando en buen estado después) con la de “caducidad” (que indica que ya no se puede tomar) antes de tirar la comida a la basura.

Y nunca está de más situar los alimentos más antiguos en la parte delantera del frigorífico para consumir antes, cerrar bien los paquetes para evitar que se echen a perder o aprovechar las sobras, ya sea en casa o en restaurantes.

Todas estas recomendaciones se deben realizar en función de las posibilidades de cada uno, sin agobios, tratando de ayudar en esta lucha pero sin caer en ser un “policía del cambio climático”.

 

Fuente: El Espectador

octubre 17, 2016