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La historia de Richard, una vida dedicada al Rescate en Punta Colorada

Si hiciéramos un cuestionario sobre fauna marina, la mayoría de los uruguayos indicaría que los pingüinos son de la Antártida, las tortugas marinas del Caribe y los delfines más cercanos de Brasil. Pero pocos saben que estas y muchas otras especies también pertenecen al Río de la Plata, ya sea porque nacen aquí o pasan en su camino a aguas más cálidas. Cuidar de estos animales, ayudar a preservarlos y concientizar sobre ellos ha sido la labor incansable de Richard Tesore que desde hace veinticinco años lleva adelante la fundación S.O.S. Rescate Fauna Marina en Punta Colorada.

Durante todo este tiempo, la ONG rescató más de 300 animales por año y atendió hasta 3.000 llamadas de ayuda. A su vez, Richard se encarga de brindar talleres en escuelas para dar a conocer información sobre el rescate y la preservación de la fauna.

Sin embargo, su labor se vio interrumpida por el golpe de los últimos dos temporales de octubre que destruyeron gran parte de sus instalaciones. “Hay que hacer una reconstrucción de casi el 70%. El temporal arrancó hasta los cercos y la bomba de agua salada, que hay que volver a instalar, y todo lo que era madera está flojo y deteriorado, al igual que los vidrios”, advirtió.

Por ahora, el foco está en conseguir contenedores en préstamo para instalarse ahí mientras se reconstruye el espacio, ya que hay muchos materiales útiles que deben ponerse al resguardo. Una vez que se disponga de este sitio, se comenzará por una limpieza general para retirar los desechos.

El tornado además destrozó la propia casa de Richard, que hoy cuenta con una habitación prestada hasta que empiece la temporada. “Cuando empiecen las tareas tenemos que ver la forma de encontrar un lugar decoroso e higiénico, abrigado, con las condiciones mínimas” para continuar recuperándose de un reciente transplante hepático.

El proyecto S.O.S. nació del amor de un padre y un hijo que buscaban compartir una actividad en común. “Todo comenzó con un pingüinito, luego dos y luego tres. Así nació el refugio”, explicó el fundador, quien ya había tenido experiencia en Argentina en el Proyecto Patagónico, comenzando en Uruguay con la colaboración de la Reserva de Fauna del Pan de Azúcar donde llegaron pingüinos empetrolados.

Así es que desde que lograron la personalidad jurídica en el 2000, el equipo de colaboradores llegó a incluir setenta voluntarios con veterinarios y otros profesionales que comparten espíritu emprendedor y colaborativo a pesar de la escasez de recursos.

Hoy, la meta es conseguir 125.000 dólares para reconstruir el refugio y la casa de su fundador, ayudando a un proyecto que que lucha por la vida y el bienestar animal. Para sumarse a esta movida invitamos a ingresar al siguiente link www.rescatefaunamarina.org.uy, que cuenta con información detallada de los distintos métodos de colaboración posibles.

 

noviembre 16, 2016