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Cuidados de las mascotas durante los meses de frío

Con la llegada del invierno, los integrantes de la familia de cuatro patas también necesitan cuidados extra. Según las distintas razas y características del animal, son más o menos propensos a sufrir las bajas temperaturas.

Primero que nada hay que ver el tipo de pelo de nuestra mascota. Entre las razas de perro existen distintos tipos de mantos, pero una de las distinciones esenciales se encuentra en si tienen una sola capa de pelo o si tienen varias que se van adaptando a las estaciones del año.

Los perros que sufren menos son aquellos que tienen más pelos por poro. Cuando existen muchas capas de pelo, estas sirven de amortiguador para los cambios de temperatura. Los perros que tienen una sola capa de pelo, que se asemeja al cuero cabelludo del ser humano, tienden a ser más friolentos.

Sabiendo esto, los cuidados que hay que tener con ellos son bastante similares a los que se tendría con uno mismo. Lo más importante a tener en cuenta es evitar los cambios bruscos de temperatura, sobre todo en los animales de más edad.

Para los animales que viven en el interior de la casa, lo ideal es sacarlo a pasear durante las horas que haya más sol, e intentar aclimatarlo al frío antes de salir.

En el caso de que los animales vivan en el exterior de la casa, es importante que tengan recursos para poder controlar su ambiente: resguardo de la lluvia, el viento o el frío y sombra para protegerse del sol.

Las capas y cuellitos son buena idea para las razas más friolentas (aunque solo durante las salidas), ya que les protegen la garganta y pueden evitar enfermedades respiratorias, como la tos, una laringitis o incluso una neumonía.
¿Cómo darnos cuenta si nuestra mascota tiene frío? Además de pegarse a fuentes de calor, como las estufas, o el típico temblequeo, una buena señal es la temperatura de las partes del cuerpo en que hay menos pelo, como la nariz, las patas, o las orejas.
Fuente: El Observador
junio 24, 2017