Ballena en la parada 23 de la Brava: Petróleo & Biodiversidad

ballenas_3 El lunes algunas personas divisaron un “animal” flotando entre las paradas 15 y 20 de playa Brava, ayer martes el cuerpo de la ballena llegó a la orilla.
Se trata de una Rorcual o ballena Minke como se le conoce comúnmente.

Es el rorcual de menor tamaño, con una longitud inferior a 11 metros y un peso de entre 6 y 9 toneladas. Tiene un tronco delgado y esbelto, su cabeza es puntiaguda y la aleta dorsal es relativamente alta. Presenta entre 50 y 70 pliegues gulares, y las aletas pectorales se caracterizan por ser delgadas, con los extremos puntiagudos y presentar una franja blanca, característica menos frecuente en los ejemplares del Hemisferio Sur. Por lo general, su coloración es negra o gris con marcas más claras en el lomo y blanca en la zona ventral y en la cara inferior de las aletas pectorales. Las barbas son blancas en la subespecie norteña de ballena Minke, pero se presenta gris oscuro o café en la parte posterior de las barbas de la subespecie enana, ocurriendo lo mismo para la Minke antártica.

La gestación de estas ballenas es de 10 meses y el período de lactancia casi 6 meses. La madurez sexual es alcanzada cuando miden aproximadamente 7 m.

ballenas_2Al parecer se alimentan en aguas heladas y su dieta incluye principalmente krill, pequeños peces y crustáceos. En las áreas de alimentación, se pueden ver grandes congregaciones de hasta 2.000 individuos, aunque por lo general, suelen andar solos o en grupos pequeños de 2 o 3.

Muestran un soplo bajo y poco visible. Normalmente, realizan inmersiones menores a 10 minutos, pero pueden sumergirse por hasta 20 minutos. Al subir a la superficie para respirar, puede observarse simultáneamente el espiráculo y la aleta dorsal, pero no muestra la aleta caudal. Alcanzan velocidades de nado de hasta 30 km/hr. Habitualmente es difícil acercarse a estos animales, sin embargo hay individuos bastante curiosos que se acercan a las embarcaciones.
Su distribución geográfica abarca aguas tropicales, templadas y polares a nivel mundial. En el Hemisferio Sur, durante el verano se les ve al sur de los 55º S. Se les puede encontrar tanto en zonas pelágicas como cerca de la costa.

Existen tres poblaciones geográficas, la del Atlántico Norte, Pacífico Norte y Hemisferio Sur. Actualmente, la Comisión Ballenera Internacional está revisando la estimación de la población del Hemisferio Sur y se cree que pueden no ser más de 360.000 individuos. En tanto que la estimación para las poblaciones del Atlántico y Pacífico norte corresponderían a un máximo de 145.000 y 25.000 individuos respectivamente.
Su principal amenaza son los supuestos programas de investigación científica que desarrollan países miembros de la
Comisión Ballenera Internacional.

ballenas_4Búsqueda de petróleo y exceso de sonido que lleva a la muerte.
La creciente búsqueda de gas y petróleo en los océanos del mundo está invadiendo cada rincón del espacio marino con ondas de sonido tan potentes, que pueden llegar a causar la muerte a individuos de diversas especies acuáticas.
Embarcaciones equipadas con la más alta tecnología para la identificación de los preciados depósitos de gas y petróleo inspeccionan meticulosamente extensas áreas marinas mediante el uso de cañones de aire comprimido, que son descargados simultáneamente para introducir ondas de sonido en el ambiente acuático a altísimos decibeles en dirección al suelo, mientras serpentinas de hidrófonos registran y analizan los ecos producidos. Las descargas o “pulsos” de sonido son tan intensos que literalmente atraviesan todo, pudiendo llegar cientos de kilómetros bajo la corteza terrestre. Durante las exploraciones sísmicas estas verdaderas explosiones de sonido se repiten cada diez segundos y pueden extenderse semanas e incluso meses.

Diversos varamientos y muertes de cetáceos alrededor del mundo han sido atribuidos a inspecciones sísmicas. La industria petrolera se defiende argumentando que no existe evidencia científica al respecto. Sin embargo Sigrid Lüber, directora de la campaña internacional “Océanos Silenciosos” afirma lo contrario: “las inspecciones sísmicas definitivamente tienen un impacto negativo en la vida marina. Ésta no es sólo mi opinión. Existe un creciente cuerpo de investigaciones científicas que demuestran que la contaminación acústica de origen antropogénicos genera impactos directos y acumulativos en peces, mamíferos marinos y otras especies acuáticas”.

La especialista, quien ha trabajado durante varios años en las Naciones Unidas y otros foros internacionales para regular y reducir los niveles de contaminación acústica en el ambiente acuático, agrega que al menos 37 especies marinas han evidenciado impactos negativos producto del uso de cañones de aire comprimido. “Estos varían entre perturbaciones conductuales, disminución de la tasa reproductiva, daños físicos, heridas masivas e incluso la muerte, por lo que su uso debería considerarse como una fuente severa de contaminación marina” afirma Lüber.
Pero no sólo los cetáceos sufren los impactos de estos verdaderos bombardeos acústicos. Diversas publicaciones científicas evidencian dramáticas disminuciones en peces y crustáceos por lo que el ruido marino producido por las exploraciones sísmicas también es una grave amenaza para la seguridad alimentaria de millones de personas que dependen de los recursos marinos para sobrevivir.
Las crecientes preocupaciones por los impactos generados por la contaminación acústica son reconocidas por la Asamblea General de las Naciones Unidas, así como tratados multilaterales como el Convenio sobre Biodiversidad y acuerdos regionales. Sin embargo las fuentes de contaminación acústica marina no cuentan con regulaciones internacionales.

ballenas_1Algunos organismos como la Organización Marítima Internacional (OMI) están avanzando en lineamientos para reducir el nivel de ruido generado por los motores de las embarcaciones, pero las exploraciones sísmicas continúan operando sin ningún marco de regulación internacional estandarizado. La significativa ausencia de medidas regionales e incluso nacionales permiten a las transnacionales petroleras actuar libremente o bajo distintos lineamientos, incluso en las aguas jurisdiccionales de un mismo país.
A pesar que es difícil cuantificar el aumento de las exploraciones sísmicas durante los últimos años, en algunas zonas del planeta los niveles de ruido marino se han duplicado cada década los últimos sesenta años y nuevas áreas marítimas atraen crecientemente el interés de la industria petrolera, incluido América Latina. La expansión de exploraciones sísmicas en la región y los reconocidos impactos negativos que tiene sobre la fauna marina ha llevado a organizaciones civiles a impulsar la adopción de medidas de conservación para la biodiversidad marina.

En Uruguay se vienen realizando exploraciones sísmicas desde el año pasado. Si bien la Organización para la Conservación de Cetáceos ha intentado colaborar exigiendo que los barcos que realicen exploraciones lleven a bordo observadores especializados que puedan prever la proximidad de cetáceos en las zonas de exploración a fin de detener a tiempo los cañonazos, esto no ha sido suficiente ni tampoco se ha seguido estrictamente el protocolo, y mucho menos se han compartido datos y relevamientos.

En los últimos meses en nuestras costas se han sucedido estos hechos. Va la cuarta ballena que aparece muerta en lo que va de este año 2014.

Los organismos responsables aún no han dado respuesta. No se puede atribuir con certeza que la causa sean las exploraciones, pero al no realizar autopsia ni dejar que las organizaciones civiles que trabajan con cetáceos hagan sus estudios correspondientes, todo indica que la causa probable sea la falta de “Silencio en el mar”.

Ro Freda

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