Tocar el Cielo

La Torre de Shanghai se convirtió en el rascacielos más alto de China y el segundo rascacielos más alto del mundo al llegar a sus 632 metros de altura finales. La torre lleva seis años desde el inicio de su construcción, y fue diseñada por los arquitectos de Gensler.

La mega estructura en espiral completará un trío de torres -además de la torre Jin Mao y el Shanghai World Financial Center- para convertirse en el centro comercial de la ciudad, uno de los principales centros financieros de Asia, desarrollados a partir de tierras agrícolas en tan sólo 20 años.

Este centro financiero futurista se encuentra en el barrio Lujiazui, donde las torres de exquisitos diseños compiten y se complementan entre sí, dando vida a un bosque de acero y vidrio.

La torre albergará oficinas y locales comerciales de primer nivel, así como un hotel de lujo y lugares de interés cultural.

Uno de los grandes desafíos para esta megaestructura fue la de poder incorporar a su construcción estrategias sustentables. Eso lo lograron mediante el diseño: La base del edificio, con su forma cónica, la textura y la asimetría, se sumaron para reducir las cargas de viento sobre el edificio en un 24%, y con eso generaron un ahorro de 58 millones de dólares en materiales de construcción en general.

Sus fachadas vidriadas interiores y exteriores admiten el máximo de la luz natural posible, lo que reduce la necesidad de luz eléctrica, la piel exterior de la torre también aísla el edificio, reduciendo el consumo de energía para calefacción y refrigeración.
La Torre de Shanghai tiene un parapeto en espiral que recoge agua de lluvia y la utiliza para los sistemas de calefacción y aire acondicionado, con lo que se puede decir que esta torre inteligente, es muy amigable con el deteriorado medio ambiente de una de las ciudades que más ha crecido en los últimos años.

Con más de un tercio del terreno dedicado al paisajismo para enfriar la torre, y con la sumatoria de estrategias sostenibles, se calcula que este edificio reducirá en 34.000 toneladas métricas por año su huella de carbono, por lo que se espera que reciba la certificación LEED Oro de la Green Building Council de los Estados Unidos y la certificación “Tres Estrellas” del Green Building China.

Por ahora, el rascacielos más alto del mundo continúa siendo la torre Burj Khalifa en Dubái, Emitratos Arabes Unidos, pero ayer llegó a su punto máximo en altura la – ahora – segunda torre más alta del mundo.

 

Lala Sanguinetti

Fuente

 

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