Contrastes de frío y calor

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SIGUIENDO CON EL TEMA DE LA SEMANA PASADA HOY TRATAREMOS SOBRE LOS CONTRASTES DE FRIO Y CALOR.

La terapia de contraste o baños de contraste, consiste en la alternancia de frío y calor que se utiliza normalmente en el tratamiento de las extremidades. Está documentado que los contrastes ayudan en el tratamiento post- traumático; aunque no hay suficientes estudios que confirmen que son un medio eficaz de mejora en la recuperación tras el esfuerzo. En los momentos agudos de la lesión, a través de la vasodilatación y vasoconstricción, este tipo de terapia estimula el flujo linfático y sanguíneo eliminando los desechos metabólicos, repara el musculo ejercitado  y ralentiza el proceso metabólico, reduciendo el edema post ejercicio. Además, durante el ejercicio hay una disminución del sistema parasimpático (que controla las acciones no voluntarias de nuestro organismo) que se puede aumentar por hidroterapia de contraste, masaje y flotación, reduciendo la carga de la actividad simpática. Desde un punto de vista subjetivo, los atletas que realizan hidroterapia de contraste después del entrenamiento o la competición afirman tener los músculos más ligeros y menos tensos.

La metodología y tiempos indicados es muy diversos según los distintos autores. Para su aplicación se requiere el uso de dos recipientes, uno con agua caliente a temperatura de 38 a 44 °C  y otro con agua fría entre 10 y 20°C, en los que se sumergirán las extremidades de forma alternativa. Una propuesta para el ámbito deportivo seria comenzar sumergiendo la extremidad en un baño caliente durante unos 7 a 10 minutos y continuando con el baño frio donde se mantiene la inmersión durante 1 minuto, seguida por ciclos de 4 minutos de agua caliente y 1 minuto de agua fría hasta completar un total de aproximadamente 30 minutos. Se finaliza con una inmersión en agua caliente.

En el caso de una lesión, la relación agua caliente/ fría debe ser 3:1 o 4:1. baja ligeramente la temperatura del agua caliente (37 – 44°C) y sube la del agua fría (12- 15°C). La duración del tratamiento oscila entre 20 a 30 minutos y debe repetirse 2 veces al día. Siempre debemos terminar con agua fría para producir la vasoconstricción ene l tejido dañado, especialmente en los procesos subagudos en los que existen una inflamación o edema importante.

Conceptos:

Tanto en la literatura científica como en la práctica deportiva y terapéutica se utiliza el frío y el calor con fines curativos ante una lesión, para recuperar tras el ejercicio o incluso para la preparación al ejercicio. No obstante, existen controversias y no hay evidencias científicas claras sobre los tiempos y metodologías que deben usarse en cada caso, ya que son muchos los factores que intervienen en las respuestas fisiológicas cuando hablamos de aplicaciones superficiales.

En lo que se refiere a la aplicación para el ejercicio, cuando se aplican medios de calentamiento superficial no se producen modificaciones en el flujo sanguíneo a la musculatura o estas son mínimas; lo que pone en duda la eficacia del uso de geles o cremas de calor como sistema para preparar la musculatura para el ejercicio.

Se suele utilizar la crioterapia en periodos agudos y subagudos (inmediatamente después de que se haya producido la lesión), y los baños de contraste y la termoterapia en periodos subagudos y crónicos (cuando ha transcurrido un tiempo o se trata de una lesión/ problema articular crónico.

 

Tec. Valeria Britos.

 

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