Jóven atleta no vidente experta en salto con pértiga

Más a menudo de lo que pensamos, el deporte nos deja historia asombrosas, ejemplos de superación que sirven de inspiración para muchos. Uno de los últimos casos ocurrió el pasado sábado en el Mike A. Meyers Stadium de la Universidad de Austin, en Texas (Estados Unidos). Allí, Charlotte Brown, una atleta ciega de 17 años, acabó en tercera posición en en el salto con pértiga en el Track & Field State Meet, campeonato de instituto del estado sureño.

Brown, que superó los 3.50 metros, es legalmente ciega. Su campo de visión es muy reducido y no distingue ni formas ni colores, solo ve sombras. Nació con una visión normal, pero a las 16 semanas sufrió cataratas y tuvo que ser operada varias veces. En una de las intervenciones le implantaron unas lentes artificiales. Hasta los 11 años no tuvo muchos problemas, pero entonces volvió a empeorar.

Eso no ha frenado a Charlotte, y en el instituto practica baloncesto, voleibol y atletismo. En los últimos tres años se ha centrado en el atletismo, compitiendo los 400 metros, en el equipo de relevos y el salto con pértiga, prueba en la que ha conseguido sus mayores éxitos. La de este año era su tercera participación consecutiva en el campeonato estatal. En 2013 acabó octava y el año pasado, cuarta.

“Esto no va sobre mí, sino sobre toda la gente que tiene dificultades con algo. No diría que es necesariamente un gran obstáculo, porque siempre hay una manera de superarlo. Creo que puedo mandar un mensaje a cualquiera, no sólo a los que practican salto con pértiga o atletismo. Esto va de encontrar algo que te haga feliz, independientemente de los obstáculos que te encuentres”, dijo Brown tras ganar la medalla de bronce. Para ella, su ceguera nunca ha sido un gran problema.

Antes de cada competición, Charlotte Brown reconoce la pista junto a Vador, su perro guía. Luego vuelve a hacer el recorrido ella sola y coloca un objeto, normalmente la tapa del bote de magnesio, a 24.69 metros de distancia. Cuando le toca saltar, busca con el pie esa tapa y se coloca en posición. Comienza entonces una carrera de 14 zancadas, ni una más ni una menos. Cuando llega a la número 12 comienza a bajar la pértiga y en la última la clava para elevarse. Brown también coloca una pequeña alarma que le ayuda a orientarse y recibe la ayuda de los entrenadores. Su mejor marca en los entrenamientos es de 3,81 metros.

“Tienes que estar un poco loco para hacer salto con pértiga”, dice la joven atleta, que siempre ha tenido el apoyo de sus padres y sus dos hermanos, también atletas. El curso que viene irá a la Universidad de Purdue, que le ha dado una beca académica, aunque también formará parte del equipo de atletismo. Allí podrá seguir entrenando para, algún día, acudir a los Juegos Paralímpicos, aunque no podrá competir en salto con pértiga, una prueba que no está en el programa.